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Poemas inéditos de Macunaima, leídos el 21/3/06 en el Biblioteca Nacional
Fecha Wednesday, 29 March a las 08:54:43
Tema noticias de trova Uruguaya
El pasado 21 de marzo más de 100 poetas uruguayos leyeron en distintos lugares de Montevideo, en oportunidad del Día Mundial de la Poesía. En la Biblioteca Nacional de Uruguay le tocó leer a poetas de la talla de don Washington Benavides, Elder Silva Rivero, Víctor Cunha, entre otros.
Lo que sigue son poemas inéditos del poeta y publicista Atilio Pérez da Cunha ¨Macunaíma, de estrecha vinculación con la música popular uruguaya, que también participó en la jornada.
El vino que no tomó Leandro
A Leandro Barrios y al Paco Cigüeña
en el setenta y tantos
leandro y el paco cigüeña
iluminados por la luz rubí de un vino francés
amanecían bajo el cielo de belvedere
con la botella entre los dos como un mástil oblicuo
y abrían los ojos
como un voile que se corre despacito
para avistar al día que está naciendo
hasta que
repentino cmo un temblor
un tropel de soldados en ropa de fajina
pasó gritando calle abajo
“mueran los marxistas
y los liberales”
-qué cagazo hermanito-
los dos atónitos como lechuzones
frente a un escopetazo sorpresivo
derramaron el vino
leandro decía que fue paco
el cigüeña decía que leandro
uno y otro se pasaban la culpa
como la botella vacía
aromática como una rosa
de aquel vino francés que se perdieron de tomar
en una vereda de belvedere.
La importancia de llamarse Ernesto
a mi hijo Miguel Ernesto
los antiguos pieles rojas
-aunque en tu edad de galaxias y cohetes
las llanuras norteamérica parecen las cuevas de altamira-
hacían poesía al nombrar a sus hijos
"flor de la mañana" o "gamo veloz"
"última luz del día" o "águila blanca"
eran versos breves
-en lenguas ya lejanas-
convertidos en nombres sonoros
de una raza esparcida por la tierra
en la edad del búfalo
el tuyo no es un nombre de culto
ni es el pequeño gsto tipográfico del devoto
que condena a su prole a cargar con el halo de un santo
la lapidaria sombra de un prócer
o los 400 goles de un centro-forward jubilado
un hombre, hijo mío
nombra a sus hijos como quien mira al horizonte
y se siente prolongado en la mirada
que presiente el color de otras mañanas
por eso un hombre nombra
como quien lanza una bengala
para dejar su señal en el cielo
pretendiendo extenderse en los que irán más lejos
los que por orden natural
deberán sobrevivirle
tu nombre es un breve acto poético
un eco que resuena en el tiempo
con la misma hondura humana
que los antiguos americanos
celebraron a la tierra y sus dones
en los nombres de sus hijos.
Llanto de Amadeo Carrizo
que en 1966 la paró con el pecho, burlándose
de la delantera de Peñarol
no se puede vender la piel del león
antes de matarlo y rematarlo
y dejarlo bien muertito
no sea que en el último aliento
sienta el llamado de la selva
y de un zarpazo te abra el pecho florido
o sea
si te burlas y expones
creyéndolo atrapado en las redes:
a llorar al cuartito.
a Don Carlos Solé y al Dr. Carlos Da Silveira
Todos los cowboys van al cielo
yo que cabalgué con gary cooper
tom mix hopalong cassidy
y también con clint eastwood
lo sé:
todos los cowboys van al cielo
perseguidos de cerca
por los Vigilantes
adultos banqueros violadores
mutiladores profesionales de mariposas
filatelistas miopes
carpinteros con su cuerda de cáñamo
y su horca
fabricantes de pócimas y elixires
leguleyos y sacamuelas
pequeños timadores y burócratas
destasadores de ballenas
y una jauría de torturadores
babeando sobre sus huellas
en tropel
todos esos van tras ellos
que sin volver la vista atrás
con un golpe de espuelas
obligan a sus bestias
a hundir los belfos en el poniente
y saltan sobre la garganta del Diablo
bajo un cielo de matiné
-mientras el público zapatea y corea
sus nombres-
así vadean la frontera
y pasan al Otro Lado
donde hay una cantina como las del Paso
como las de Sonora
pero allí no se necesitan dólares de plata
para beberse un trago eterno
de whisky de maíz
los cowboys recién llegados
se quitan el dolor de encima
como quien se sacude el polvo del camino
y se palpan las heridas
pero no hay modo de encontrar el más mínimo rastro
ni aún de aquellas las más hondas
hechas con miradas y sonrisas esquivas
o con el tuerto puñal de las traiciones
allí está leevan clef
allí está el enmascarado
el kid y todos los vaqueros
que hemos sido
desenfundan sin tiros
a modo de saludo
y vuelven a llenar sus vasos
porque siempre están sedientos
como un desierto
alguna vez
sobre el final del film
cabalgaré de nuevo en caballo de palo
detrás del telón de un cielo de cinemascope
cruzaré al otro lado del THE END
y llegaré a esa cantina donde cooper y los otros
vuelven a ser los ángeles del Viejo Oeste
de los domingos
-desde la una y las cinco de la tarde-
cuando aún nos quedaba un poco de luz
a mi hermano y a mí
para apurar nuestras monturas
hacia la dulce pradera de la infancia.
Love and theft
si oíste “song to woody”
o al menos oíste alguna vez a una mujer “quebrarse como una niña”
sabés de qué se trata.
“nada puede estar tan mal, si Dylan está por sacar un nuevo disco”
Patti Lee Smith
celebro bob dylan
que siempre podamos encontrarnos
a pesar del inglés
que hablo como un coolie-
“ is ol over nau, beibi blu”-
y que leo como un nordestino semianalfabeto
escucho bob dylan
palabras zumbonas como tábanos
de un verano del mississippi
en un verano de atlántida
donde siempre amenazas las siestas
formidable catedral de huesos
pájaro de los pantanos con smoking
siempre parado en el breve
pero genial momento que permite el bourbon
-merci bien, merci beaucoup-
celebro bob dylan
el hilo hebreo entre mis sienes
que siempre nos permite encontrarnos
como un pie vaquero en una bota tejana
escucho bob dylan
tu garganta de urraca
-como dice benavides-
capaz de abrir un espacio
entre los truenos de la misilística
para que sylvia y yo
-cada cual a su modo-
celebremos love and theft
el disco que hiciste
a tus sesenta años
una puerta giratoria
que hace del futuro
un asunto pasado.