Angel de Maná
Por Sergio Sarmiento
Guadalajara, Jalisco.-
"Quién te cortó las alas mi ángel / quién te arrancó los sueños hoy".
Fher Olvera
El paso del tiempo no ha hecho de Maná un grupo menos controvertido.
Es el único conjunto de rock comercial que puede iniciar la primera
canción de un disco con las palabras "Justicia, tierra y libertad".
Su participación, junto con Jaguares, en el concierto Unidos por la
Paz de principios del 2001, le generó críticas de los zapatistas más
radicales, que lo acusaron de haberse prestado a una maniobra
antizapatista. Y, sin embargo, éste es un grupo que abiertamente
confiesa su fe en el zapatismo y que a través de su Fundación Selva
Negra presta un apoyo constante a las causas más nobles en Chiapas.
En los medios más puristas del rock mexicano se considera a Maná como
un grupo "fresa". Pero fue a Maná, y no a los "pesados" del rock, a
quienes buscó Carlos Santana para colaborar en "Supernatural", el
disco que colocó al viejo rockero mexicano nuevamente en el centro de
atención. De hecho, Maná se ha convertido, quizá, en el grupo de rock
latino más conocido en el mundo. Tal vez a eso se deba el desprecio
que se le tiene en algunos círculos.
A cinco años de "Sueños Líquidos", después de un largo período en que
sólo presentó destellos de nuevos trabajos -como el espléndido
Corazón Espinado incluido en "Supernatural" de Santana-, Maná ofrece
hoy un nuevo álbum con piezas originales. Se trata de "Revolución de
Amor", un título que en sus dos sustantivos lleva los conceptos
fundamentales del grupo.
Quienes gustan de la música anterior de Maná -la de discos
como "Falta Amor", "Cuando los Angeles Lloran", "Dónde Jugarán los
Niños" y "Sueños Líquidos"- se encontrarán en territorio conocido.
En "Revolución de Amor" están la combinación de rock con ritmos
latinos y reggae, las voces en armonía, las melodías fáciles y
cautivantes, las letras inquietantes -amorosas, humanas,
revolucionarias- que a veces se retuercen y se alargan para caber en
un compás. Incluso las metáforas y las imágenes del pasado están
presentes: el ángel con las alas rotas, el enamorado que llora "todo
un río" por su amor.
En este nuevo trabajo Maná sigue haciendo gala de su diversidad
musical. Justicia, tierra y libertad (con guitarra de Carlos Santana)
es un rock eléctrico rápido; Sábanas frías (con voz de Rubén Blades),
un reggae lento; Angel de amor, un rock acompasado y dramático; Pobre
Juan, una pieza de folk rock de progresión descendente cuya armónica
es reminiscente del Dylan de los primeros tiempos; Mariposa
traicionera, una balada con guitarra mexicana que en algunos momentos
recuerda a José Alfredo Jiménez; No voy a ser tu esclavo es una rumba
de rock.
Las letras -la mayoría del cantante Fher Olvera- son... bueno, muy
Maná. "Iba caminando por las calles empapadas en olvido...", nos dice
Fher en Angel de amor, una canción de imágenes vagas que sólo en el
video adquiere su sentido cabal: el de una chica que despierta a la
sensualidad sólo para ver su candor destruido por el acoso de los
hombres. Pobre Juan nos cuenta la historia de un migrante mexicano
desaparecido en su intento por alcanzar el sueño americano. Y están
ahí también, por supuesto, las letras de amor.
No a todo el mundo le gusta Maná, pero un amante de la música libre
de prejuicios difícilmente escapará a su poder de seducción. Las
armonías vocales -hoy tan raras en el rock y que fueron parte de la
magia original de los Beatles- siguen ahí compactas y atractivas.
Alex González es un magnífico baterista (y con sus brazos cubiertos
de tatuajes y acrobacias, un espectáculo para el público). El
guitarrista Sergio Vallín -que en este disco ofrece su primera
aportación como cantante y compositor, ¿Por qué te vas?, una pieza
dedicada a sus padres fallecidos- se muestra maduro tras haber
alternado con Santana en la gira de Supernatural. Juan Calleros, el
hombre callado del grupo, adapta su bajo a cualquier ritmo.
En una conversación con los integrantes de Maná (que será transmitida
esta medianoche por Canal 7) le pregunté a Fher acerca de su
zapatismo y de su actitud ante el subcomandante Marcos. El me
respondió que su real compromiso es con el zapatismo de siempre, el
zapatismo que busca "justicia, tierra y libertad", el
zapatismo "democrático". La respuesta será cuestionada desde la
derecha y desde la izquierda. Pero para un grupo que ha hecho un
esfuerzo importante para promover el desarrollo sustentable en
Chiapas, quizá ya no tenga mucho sentido tratar de justificar sus
declaraciones.
La reforma eléctrica
La balanza de la reforma está en manos del PRI. Si rechaza abrir la
electricidad a la inversión privada, puede estar condenando cientos
de miles, quizá millones de empleos. Y esto es algo que un país como
el nuestro no se puede dar el lujo de hacer.